Una mirada a la edición universitaria

El universo de las instituciones de educación superior en América Latina es vasto y complejo, y éste se replica en la diversidad de editoriales universitarias, en las distintas necesidades de publicación y en la amplia gama de sus fondos editoriales.

La Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe, más conocida como EULAC, se creó en 1991, con el fin de agrupar a las redes de editoriales universitarias de los distintos países de la región, impulsar la formación profesional y facilitar la circulación de las publicaciones académicas y universitarias.

En la actualidad, de los 20 países que conforman América Latina, 14 son miembros de EULAC. Los países con mayor presencia son: Argentina (REUN y REUP), Brasil (ABEU), Colombia (ASEUC), Centroamérica (SEDUCA), Costa Rica (EDUPUC), y México (ALTEXTO). En la base de datos están registradas cerca de 400 instituciones, más de cien participan de manera activa.

Desde hace un par de décadas los editores universitarios nos hemos reunido en foros en diferentes países para analizar desde diversos ángulos las tareas que realizamos, identificar con claridad nuestra misión y potenciar el impacto de los libros que hacemos en nuestras instituciones y la sociedad.

Gracias a que los lazos entre las distintas asociaciones se han estrechado en la última década reconocimos nuestras diferencias, potenciamos nuestras similitudes, abrimos más espacios de diálogo, creamos nuevos lazos, fortalecimos los vínculos y la visibilidad entre las diversas comunidades, y tendimos un puente con los lectores de toda Latinoamérica.

Como resultado del esfuerzo del trabajo colectivo, presentamos en 2016, en el marco del VII Foro Internacional de Edición Universitaria y Académica de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, De libros, conocimiento y otras adicciones. Esta obra es una radiografía de la edición universitaria, que muestra el crecimiento exponencial de este sector. Sus páginas nos invitan a reflexionar sobre temas fundamentales, a reconocer las buenas prácticas, las acciones que debemos corregir y las que presentan retos a largo plazo.

En esta publicación participaron 140 profesionales dedicados a la edición universitaria, de 111 instituciones de educación superior, de 14 países.

Quiero compartir con ustedes algunos de los datos más relevantes sobre varios indicadores de nuestro trabajo editorial:

LA PROFESIONALIZACIÓN

  • 27% de los profesionales cuentan con más de 16 años de experiencia.
  • 51% tienen entre 6 y 15 años.
  • 32% tienen menos de 5 años.

Gracias a que la movilidad del personal en las áreas de publicaciones ha disminuido, se ha garantizado su capacitación y la continuidad de los proyectos. Sin embargo, reconocemos que es necesaria una permanente apertura al aprendizaje para transformar el oficio de editor en una profesión. La creatividad que nace de la experiencia puede propiciar un enfoque novedoso y útil.

EL PRESUPUESTO

  • 27% de las editoriales universitarias están subsidiadas en su totalidad.
  • 55% trabajan con un presupuesto mixto.
  • 15% generan más de la mitad de su presupuesto.
  • 3% generan la totalidad de su presupuesto, es decir, han conseguido la autonomía.

Estos datos reflejan que la mayoría de los editores universitarios está cada vez más comprometida con el ciclo completo del libro: que las obras lleguen al lector indicado y los recursos retornen para generar nuevos productos y proyectos.

LA COMERCIALIZACIÓN

  • 20% consideran que las ventas deben ser prioridad para la editorial universitaria.
  • 28% creen que no deben enfocarse en vender.
  • 49% piensan que la función de la editorial debe ser integral y equilibrada.

A pesar de que la distribución y venta de sus fondos es un tema fundamental para la mayoría de los editores universitarios, existen todavía quienes consideran que la comercialización no debe ser una prioridad. Pero, ¿qué sentido tiene publicar si los libros no circulan? La gratuidad no garantiza que los libros lleguen al lector. Se requiere de una ardua labor de promoción y comercialización. Podemos realizar proyectos que no necesariamente se vendan, pero sí que obligatoriamente impacten. Un libro en la bodega es siempre una derrota, un fracaso.

LOS CANALES DE DISTRIBUCIÓN

  • 29.41% venden a través de librerías comerciales.
  • 26.47% por librería de la propia universidad.
  • 20.58% mediante librería en línea.
  • 13.14% en ferias del libro.
  • 10.29% por librería universitaria nacional, sólo en Argentina.

Desafortunadamente es difícil vender los libros académicos en las principales librerías comerciales, y no existe una red de librerías especializadas en temas académicos y universitarios. De hecho, la mayoría de las instituciones de educación superior carecen de una librería propia. Pocas tienen la fortuna de la UNAM, que cuenta con siete.

EL TRABAJO EN COLABORACIÓN

Los retos de esta labor son varios:

  • Intercambiar experiencias.
  • Impulsar el trabajo individual y el colectivo.
  • Fortalecer los intereses comunes.
  • Obtener mayor prestigio y visibilidad.

Hemos constatado la importancia de ser parte de una asociación nacional, así como de una asociación internacional de editores universitarios. No sólo porque aprendemos de las experiencias de los demás, de sus buenas prácticas y de cómo resuelven las mismas problemáticas, sino porque esto nos da una visión más amplia y nos acerca a expectativas y parámetros más realistas.

Aunque el trabajo en colaboración es complejo, unir esfuerzos es vital. De esta manera establecemos un compromiso como sector. Por ello, esta Filuni nos ha incitado al encuentro, para provocar la puesta en común.

NUESTRA MISIÓN COMO EDITORES

En este contexto, quiero dejar clara la importancia de nuestra labor y su impacto dentro y fuera de la institución

Publicar es una tarea esencial para la universidad. No sólo porque fortalece las funciones sustantivas de docencia, investigación y extensión, sino porque hace accesible el conocimiento y la cultura a un mayor número de personas, y con ello la institución cumple una parte de su compromiso con la sociedad a la que se debe.

Somos parte de una institución. No somos un ente aislado, un apéndice. Somos un espacio de confluencia que requiere de políticas definidas, presupuesto y comunicación con los distintos actores de la comunidad universitaria. Somos generadores de proyectos, espejos del pensamiento y detonantes de la reflexión.

Hacemos partícipes a las comunidades académicas y estudiantiles de los beneficios de la educación, tratando de incidir en su transformación e integración, mediante la difusión, divulgación y extensión del conocimiento científico, tecnológico, artístico y humanístico.

Ofrecemos una propuesta de contenidos distinta de la hegemónica ejercida por los grandes sellos editoriales. Los títulos que publicamos reflejan la vasta y diversa especialización de las investigaciones y objetos de estudio; al ponerlos en circulación, los lectores acceden a textos que tal vez ningún otro editor se atrevería a colocar en el mercado por la poca capacidad comercial que tienen, o por el tamaño pequeño de su nicho.

Somos protagonistas en la promoción y conservación de la bibliodiversidad; trabajamos a favor de la pluralidad, ponemos a disposición del público una oferta importante, distinta, incluso alternativa, y cumplimos de esta forma con una misión fundamental para la vida cultural, social, política y económica de nuestra comunidad universitaria, así como de nuestra localidad, país y región.

Incidimos con nuestro trabajo en la relación de la universidad con la industria, o bien, podemos ser un apoyo indispensable para el diseño de políticas incluyentes, de salud, educativas o de cualquier otro tema a nivel municipal, estatal, o incluso federal; y nuestras publicaciones influyen en la discusión en el ámbito público e impactan en la toma de decisiones y en la formación de criterio dentro de nuestra propia comunidad, y aún más allá.

Estamos conscientes de que el acceso a la información y a la diversidad de contenidos es necesario para impulsar el desarrollo, fortalecer la identidad, comprender la diversidad social y promover el respeto, la democracia y la tolerancia.

Nuestro catálogo es un estandarte institucional porque fortalece la identidad y el sentido de pertenencia de la comunidad universitaria, documenta el trabajo académico y de investigación que en ella se realiza, y le da visibilidad y prestigio ante otras instituciones de educación superior.

Nuestras publicaciones vinculan y conforman redes a distintos niveles entre estudiantes, profesores, investigadores, instituciones de educación superior, centros de investigación y otras asociaciones, dependencias gubernamentales y no gubernamentales, dentro y fuera del propio país, y todas estas relaciones se fortalecen mediante la presencia en foros, seminarios, congresos, coloquios y ferias del libro locales, nacionales e internacionales.

El verdadero progreso pone el conocimiento al alcance de todos; la educación es la ventana por la cual vemos al mundo, es la gran balanza que equilibra las oportunidades de la humanidad. Nosotros, los editores universitarios, nos sentimos privilegiados de colaborar en este proceso como agentes esenciales para garantizar su trascendencia.

REFLEXIONES Y PETICIONES

Al pie de esta intervención, les comparto algunas reflexiones y peticiones que considero imprescindibles para nutrir este debate.

  1. Sobre la editorial

Hacer libros en una institución de educación superior tiene muchas implicaciones, no es de ninguna manera una tarea sencilla. Algunas veces se alcanza a madurar un proyecto, otras veces los departamentos de servicios editoriales se quedan rezagados y nunca se convierten en una editorial con todas las de la ley.

La primera alianza fundamental que debemos establecer es al interior de nuestras universidades. Por ello, una de las solicitudes a los rectores en este encuentro es que reconozcan a las editoriales universitarias como un aliado estratégico; y que éstas requieren de una estructura organizacional eficiente y de una profesionalización constante.

Es necesario establecer una segunda alianza con las dependencias universitarias, especialmente con las bibliotecas, física y virtual, las cuales deben resguardar el acervo de lo que se produce en la institución, y con las librerías.

  1. Sobre el catálogo

Dar vida a un proyecto editorial requiere de mucho tiempo, dinero y esfuerzo; pero posicionarlo implica todavía mucho más de todo ello.

La diferencia entre un buen catálogo y una lista de libros, entre un departamento de servicios editoriales y una editorial universitaria profesional, es la capacidad de compromiso con lo que implica la elaboración y circulación de un libro, desde la selección de las obras a publicar, hasta la promoción, distribución y venta, aunado al control y seguimiento de estos procesos.

La selección de títulos define el proyecto editorial y da forma al catálogo para convertirlo en el estandarte institucional. De ahí la insistencia en que el editor universitario debe intervenir en su construcción y en la capacidad de las editoriales para gestionarlo.

Una editorial sin catálogo no existe, y un catálogo bien constituido en fondo y forma encontrará de manera más fácil su lugar en el mercado. También es importante considerar que el catálogo posea una imagen corporativa definida para que los lectores la reconozcan y se identifiquen con ella. Recordemos que, si bien se trata de bienes culturales, nuestros libros funcionan como cualquier otro producto del mercado.

Es vital que todas y cada una de las editoriales universitarias cuenten con un catálogo digital disponible en línea para su consulta y, mejor aún, con su propia librería virtual. Asimismo, es impostergable que todos los países cuenten con un catálogo nacional que facilite la construcción del gran catálogo iberoamericano.

Aunque desde EULAC y las asociaciones nacionales integrantes de esta red de redes hemos trabajado en esta propuesta, de la que existen avances significativos pues algunos países cuentan ya con su propio catálogo, requerimos de su apoyo para conseguir los recursos económicos necesarios que nos ayuden a consolidar este magno proyecto. Los editores confiamos en que, ya puesto en marcha, este proyecto dará una mayor y mejor visibilidad internacional a la producción de todas nuestras publicaciones académicas y universitarias.

Como ustedes saben, el escaparate más importante del catálogo son las ferias del libro. A través de las distintas asociaciones hemos promovido la participación conjunta en los eventos internacionales más importantes: FIL Buenos Aires, FIL Bogotá, la Feria de Frankfurt, las Bienales de Sao Paulo y de Río, FIL Guadalajara y, por supuesto, esta Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI) en la que hay registrados 12 mil 400 títulos de instituciones de diez países, disponibles para su venta a bibliotecas y público en general. El gran catálogo iberoamericano superaría por mucho esta cifra, es decir, su impacto sería exponencial.

  1. Sobre la dictaminación de contenidos

Desde hace varios años hemos insistido, por un lado, en que la calidad de las publicaciones universitarias es competitiva y, por el otro, en la necesidad de mejorar los procesos de adquisición y evaluación de contenidos, ya que esta última es un requisito indispensable en la construcción del conocimiento.

Así, hemos trabajado en una propuesta que nos fortalezca y dé mayor credibilidad y prestigio al proceso de selección de títulos, cuya visión nos permita ir más allá de la simulación en la que nos sumergen los indicadores.

En este contexto, solicitamos su intervención para la conformación de bases de datos institucionales y nacionales de dictaminadores avalados por las propias universidades y asociaciones de editoriales universitarias. Buscamos conjuntarlos en una gran base de datos internacional para ampliar la oferta de académicos especializados que puedan realizar evaluaciones más rigurosas.

Estamos seguros de que a partir de esto no sólo lograremos contenidos de mejor calidad y una edición universitaria más competitiva y con más visibilidad, también le daremos mayor importancia a la figura del dictaminador, cuya contribución garantiza la actualidad y pertinencia de la obra.

  1. Sobre la evaluación de las publicaciones

Consideramos importante revisar los actuales sistemas de evaluación y jerarquización de las publicaciones periódicas y los libros, como mecanismos para cumplir con los indicadores, analizar cuáles son sus efectos positivos y negativos, y examinar las iniciativas que existen en el ámbito internacional para la evaluación de libros y editoriales académicas.

La gran ventaja de Iberoamérica es que, a diferencia de otras regiones como Asia y Europa, hablamos principalmente dos lenguas: castellano y portugués. Esto debería potenciar la producción científica y humanística en estos idiomas y obligarnos a definir parámetros acordes con nuestro contexto.

Quiero contarles que, después de ocho años de trabajo, el Grupo de Investigación sobre el Libro Académico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España creó, junto con UNE, un sello de calidad y un sistema de información e indicadores llamado Scholarly Publishers Indicators para las publicaciones universitarias en castellano.

Este mismo equipo, encabezado por Elea Jiménez, que está aquí con nosotros, con apoyo de algunos investigadores latinoamericanos, está diseñando en este momento un estudio sobre la edición universitaria en Iberoamérica. Enseguida ella nos compartirá información sobre los objetivos y el alcance de este trabajo.

  1. Sobre otros proyectos comunes

Las asociaciones nacionales y EULAC estamos interesadas en crear un programa de coediciones entre las distintas redes, así como un sistema de traducción que logre un intercambio continuo entre el castellano y el portugués.

Paralelamente, consideramos importante traducir nuestros libros a otros idiomas, y elaborar catálogos específicos para la venta de derechos. De esta forma podremos incorporarnos con solidez al mercado global.

Debido a que no contamos con estadísticas más detalladas sobre el impacto de las publicaciones académicas por país y a nivel regional, solicitamos que nos apoyen asignando recursos económicos y humanos para llevar a cabo un estudio que nos dé certeza sobre nuestro mercado, haga visibles nuestras fortalezas y posibilidades de crecimiento e intercambio, y nos provea de herramientas para negociar y facilitar la internacionalización.

No tenemos duda de que la edición iberoamericana se ha abierto espacios que antes no tenía, y se ha ganado un lugar cada vez más importante al lado de las editoriales privadas con su lucha por competir en el mercado global.

Confirmamos que el reto permanente es acercar el pensamiento académico y el quehacer universitario a la sociedad, a través de publicaciones que difundan ampliamente el conocimiento, refuercen nuestra identidad y engrandezcan nuestros valores culturales. Tenemos la certeza de que los libros bien paridos inciden positivamente en la vida de las personas.

Concluyo con una cita de Cecilia Kühne: “Se podría pensar que no hay nada más distinto de una revolución que un libro. Pero si las revoluciones son el motor del cambio, los libros son la musa de la transformación”.

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